Estas grabaciones revelan los últimos pasos de un niño de 12 años llamado Mateo Ramírez en México, quien desapareció sin dejar rastro después de salir de la escuela y hacer su rutinario regreso a casa. Más tarde, la familia del niño y la sociedad mexicana se enterarían de que un médico totalmente desconocido era el culpable del abuso y asesinato del menor. Pero, tras una ardua investigación, se descubrió otro terrible hecho: el médico también poseía fotos de niños menores de edad en su teléfono.


Mateo Santiago Ramírez Martínez nació el 18 de octubre de 2012 en la ciudad de León, en el estado de Guanajuato, México. Fue el segundo de tres hijos del matrimonio conformado por Gerardo Ramírez y Maritere Martínez. como todo hijo con padres responsables, creció junto a sus padres y sus hermanos, Ángel y Camila. Su familia era muy unida y quienes lo conocían, lo describían como un niño bueno, amoroso, tranquilo y muy estudioso.


Mateo Ramirez
 
 
Mateo Ramirez
 

Entre julio y agosto de 2024, la familia se mudó a una tranquila comunidad en la colonia Chapalita, y Mateo comenzó a cursar su primer año en la secundaria. Esta estaba un poco alejada de su hogar, por lo que a diario debía tomar un autobús. Sus padres decían que Mateo, era un niño de su casa, que nunca faltaba a clases y que seguía una rutina diaria al pie de la letra. También afirmaron que salía por la mañana para ir a clases con sus amigos y por la tarde regresaba a hacer sus deberes. Luego, solía jugar videojuegos.

Para inicios de 2025, a pesar de llevar poco más de seis meses viviendo en la zona, Mateo ya era conocido y muy apreciado por sus vecinos, quienes lo veían como un chico amable, responsable y respetuoso, que nunca se metía en problemas. En su centro de estudios, también tenía un sólido grupo de amigos e incluso se hizo muy cercano a una de sus compañeras, a la que solía acompañar a su casa. Muchos decían que eran pareja y que él era un buen novio. Se podría decir que Mateo, tenía una vida feliz y despreocupada.

 
 
Gerardo Ramírez y Maritere Martínez, padres de Mateo Ramirez


Sin embargo, todo cambió el martes 4 de febrero de 2025, cuando realizó un movimiento distinto en su recorrido habitual, sin imaginar que esta alteración de su rutina desencadenaría un hecho aterrador. Esa mañana, según cuentan los padres de Mateo, todo transcurrió como de costumbre. Ellos se fueron a trabajar, y él se fue a la escuela. Mateo solía regresar a su casa a las dos y media de la tarde, después de las clases. Para esa hora, su madre ya había regresado de trabajar y era quien lo recibía. Pero ese día, no llegó.

Tras su ausencia, su madre trató de mantenerse tranquila, pensando que tal vez se había quedado hablando con algún amigo, haciendo alguna tarea después de clase o que el transporte se había retrasado. Sin embargo, cuando los minutos comenzaron a pasar, ella empezó a sentirse impaciente. Al llegar las 3 de la tarde y no tener noticias de su hijo, comenzó a llamarlo insistentemente, pero no obtuvo respuesta. También le envió varios mensajes a través de una aplicación de mensajería instantánea. Como estas aplicaciones funcionan con señal de internet, se dio cuenta de que los mensajes no le llegaban a su hijo, pero asumió que tal vez se había quedado sin saldo.



Christian Jafet, asesino confeso de Mateo Ramirez

La familia de Mateo, ya estaba muy preocupada, y más cuando la madre de Mateo le avisó a su esposo que su hijo no había llegado de clases. Él, al llegar a casa, decidió salir a buscarlo. Preguntó a vecinos y amigos, pensando que tal vez Mateo se había encontrado con algún conocido y se le había olvidado avisar que tardaría en llegar a casa. Sin embargo, la búsqueda no funcionó. Los padres del niño tenían la última ubicación registrada por su teléfono celular, la cual lo situaba en una avenida por la que Mateo no solía pasar. Además, el teléfono no estaba dentro de una casa o negocio, sino directamente en la calle. Los padres fueron hasta ese punto, pero no encontraron nada. Decididos, acudieron ante las autoridades para presentar una denuncia por la desaparición.
Los padres de Mateo no conformes, subieron una fotografía a las redes sociales para que todas las personas supieran que Mateo estaba desaparecido y ayudaran a localizarlo. Con la ayuda de amigos y familiares, volvieron a recorrer el vecindario para preguntar si alguien lo había visto. La madre de Mateo comenzó a repasar en su mente las últimas horas en las que estuvo con su hijo, pensando que tal vez habían discutido y ella no lo recordaba, y por eso Mateo no había querido volver a casa. Sin embargo, por más que buscaba en su mente algún motivo, no lo encontraba, ya que esa mañana había transcurrido con mucha tranquilidad.

Alerta AMBER, para encontrar a Mateo Ramirez

 
 
La alerta AMBER es un sistema de notificación de menores de edad desaparecidos




Al llegar la noche, se activó una Alerta por parte de las autoridades, que indicaba que Mateo, de 12 años, descrito como un niño con pelo lacio de color negro, ojos achinados de color marrón y un lunar grande en forma circular en la parte baja de la espalda, había desaparecido. Se dijo que medía uno treinta metros de altura y que llevaba su uniforme escolar, además de unos zapatos deportivos de color blanco y una chaqueta color vino tinto. Sin embargo, poco después, los datos fueron corregidos, aclarando que la altura de Mateo era de uno sesenta metros y que no llevaba puesta la chaqueta vinotinto.

la familia paso la noche con angustia e incertidumbre. A primera hora de la mañana del miércoles 5 de febrero, se imprimieron mil volantes de búsqueda para localizar a Mateo. Familiares, amigos y vecinos de Mateo se organizaron en grupos para continuar la búsqueda y repartir los volantes. Esta vez, más personas, sin importar si conocían o no a la familia, se sumaron a las labores de rastreo. Todos recorrieron las calles llamando al chico por su nombre, gritando que su madre lo buscaba y que regresara a casa. Entregaron volantes a conductores y transeúntes, pidiéndoles que llamaran a las autoridades si veían algo sospechoso. También pegaron la foto en postes, árboles y fachadas de viviendas y negocios de la zona.


Los compañeros de secundaria de Mateo también ayudaron con lo que estaba a su alcance para darle visibilidad al caso. La institución no solo apoyó la búsqueda en redes sociales, sino que también colocó carteles de busqueda en la entrada, esperando que padres y visitantes del plantel pudieran aportar algún dato importante. Para ese momento, el caso de Mateo no solo se había hecho viral en redes sociales, donde cientos de personas habían compartido su fotografía, sino que también había captado la atención de los medios de prensa, tanto locales como nacionales, quienes hacían eco de los llamados de la familia para que quien tuviera al niño lo regresara sano y salvo.


La desesperada búsqueda continuó durante todo ese día y el día siguiente, pero no había rastros. Aun así, los familiares de Mateo y los oficiales de seguridad recorrían las calles, y los agentes de la fiscalía seguían cualquier pista que les daban. Aunque había mucha información disponible en los medios de comunicación y en redes sociales, las autoridades, según algunas fuentes, habían pedido a los familiares de Mateo que no dieran toda la información que se tenía en ese momento, para mantener cierto hermetismo en la investigación y que esta avanzara de la mejor manera.

Unos días después, se determinó lo que las autoridades habían visto en las cámaras de seguridad, ya que se habían analizado muchas imágenes, no solo de cámaras cercanas a la escuela de Mateo, sino de cámaras ubicadas a lo largo del recorrido que él hacía usualmente hasta su casa. Se pudo establecer que el día de su desaparición, él salió de la escuela acompañado de su amiga, como siempre lo hacía. Esto fue corroborado por un vendedor de tacos que estaba en una esquina cerca de la casa de esta chica. Este vendedor dijo que ya conocía a Mateo porque todos los días pasaba por allí con su amiga. Declaró que ese día vio a los dos chicos con normalidad, platicando debajo de un árbol, como siempre lo hacían, y luego Mateo pasó frente a su puesto. El vendedor mencionó que siempre le hacía broma con esta amiguita y que recordaba muy bien que ese día también lo había hecho.


Luego de eso, las cámaras de seguridad captaron a Mateo subiéndose al transporte que lo llevaría a su casa, el mismo que tomaba todos los días. Sin embargo, no se bajó en la parada que siempre usaba, sino en otra ubicada a aproximadamente seis cuadras de su casa. Según la investigación, Mateo hizo esta parada para entrar a un consultorio médico donde trabajaba Christian Augusto Jafed Gómez Villalpando, un médico de 34 años, quien también trabajaba haciendo labores de limpieza y mandados. No obstante, también se analiza que Mateo, se subió a una camioneta color blanco propiedad de Christian, que estaba estacionada frente al edificio de dos pisos. Lo cierto es que en ese punto se perdió la pista de Mateo, con estos videos dieron pistas sobre Mateo, ya fuera en el consultorio o en su vehículo, él se reunió con este médico.


Christian Augusto Jafed Gómez Villalpando, es un médico con matrícula profesional registrada, que se había graduado en 2009 como técnico laboratorista químico y que en el 2017 había egresado de la Universidad de León como médico cirujano partero. Ya llevaba un tiempo ejerciendo cerca de la casa de Mateo como podólogo en ese consultorio donde el niño fue visto por última vez. Al parecer, se especializaba en atender personas con pie diabético y adultos mayores, y promocionaba sus servicios en la Asociación Mexicana para el Cuidado Integral y Cicatrización de Heridas, donde aseguraba ser un especialista en lesiones de pie diabético y quemaduras.

Christian Augusto Jafed Gómez Villalpando, autor confeso del abuso y asesinato de Mateo Ramirez

Consultorio medico de Christian Jafet,  donde asesinaron a Mateo Ramirez

Al inicio de la investigación, algunos reportes en los medios indicaron que Mateo pasaba mucho tiempo con Christian en su consultorio, ayudándole. Sin embargo, esto fue desmentido por sus padres, quienes afirmaron que Mateo nunca había estado en ese consultorio, y que no tenía una relación cercana con Christian. El niño siempre cumplía con su horario y era raro que tuviera tiempo para ayudar a Christian. A pesar de todo, se continuó con la investigación, tomando a Christian como una persona altamente sospechosa. La policía le pidió una visita para revisar las cámaras de seguridad y hacerle algunas preguntas. Christian accedió a ir a la comisaría con esos videos, pero nunca se presentó. Por ello, las autoridades tuvieron que ir hasta el consultorio, pero no lo encontraron. La única persona con la que pudieron hablar fue con la madre de Christian. Ella les dijo a las autoridades que no podía mostrarles las cámaras porque llevaban varios días sin funcionar. Los agentes de policía se retiraron del lugar, pero comenzaron a investigar a Christian como el principal sospechoso de la desaparición de Mateo.

Mientras todas las investigaciones continuaban, la familia, los amigos y los vecinos de Mateo se unieron en una vigilia, encendieron velas y elevaron plegarias por su pronta localización. Ese mismo día, comenzaron a circular algunas grabaciones de las cámaras de videovigilancia en las cuales aparecía Mateo. Se decía que esas eran sus últimas imágenes antes de desaparecer. Las autoridades, avanzando más en la investigación, lograron establecer que, aparentemente, Mateo había sido trasladado en la camioneta de Christian a otro lugar ubicado en una colonia un poco lejana. Por lo que se dirigieron hasta allí para seguir con la investigación.



Las autoridades fueron rápidamente a esa dirección para saber si Christian estaba allí y obtener alguna explicación. Cuando llegaron al lugar, se encontraron con la reja de entrada con un candado. No se retiraron, pensando que podría ser una estrategia de Christian para hacerles creer que no había nadie en el lugar, Intentaron entrar por la fuerza. Se escuchó un disparó dentro de la instalación y las autoridades llamaron a una ambulancia, las autoridades lograron entrar a la instalación. Cuando llegó la ambulancia al lugar, encontraron a Christian con dos heridas que no eran de gravedad. Tenía una herida en el hombro, que era la que le causaba más sangrado, pero no era algo preocupante. Fue trasladado consciente a un hospital.

Como estaba consciente, pudo dar una declaración ante las autoridades. Dijo que había abusado de Mateo y luego le había quitado la vida. También les dio la ubicación exacta de dónde podían encontrar el cuerpo del pequeño. Después de su declaración, siguió siendo tratado por las heridas de bala cerca de la oreja y el hombro. Las autoridades lo dejaron bajo custodia policial permanente para evitar que atentara contra su vida o intentara escapar. También se reforzó la seguridad dentro del hospital, ya que varias personas habían llegado preguntando por él. La policía temía que la comunidad, indignada por lo sucedido, intentara hacer justicia por su propia mano.


Con los datos proporcionados por Christian, las autoridades fueron hasta un paraje alejado, a unos 16 kilómetros de su residencia. En este lugar, luego de una incansable búsqueda, encontraron el cuerpo de Mateo, de 12 años. Estaba cerca de un poste de concreto y unos arbustos, cubierto de tierra, como había dicho Christian. No logró sepultarlo por completo. El cuerpo de Mateo fue llevado al Instituto de Ciencias Forenses para practicarle todos los análisis y luego ser entregado a sus familiares. Según algunas fuentes, por lo que se vio en la escena, en ese lugar acabaron con la vida de Mateo, ya que en el pasto había rastros frescos de sangre.

La policía delimitó el área con cinta amarilla mientras esperaban la llegada de los funcionarios de la Fiscalía de Jalisco. Se resguardaron muchas pruebas, no solo de este lugar, sino del consultorio y de la residencia de Christian. Se hicieron distintos tipos de peritajes y se determinó que en ese paraje fue agredido Mateo.

Policia Municipal de Leon encargados de arrestar  a Christian Jafet
 
Fiscalia de Guanajuato, encargada de investigar el caso de Mateo Ramirez

Mientras se continuaba con la investigación, la Fiscalía de Guanajuato emitió un comunicado sobre el hallazgo del cuerpo de Mateo y cómo se procedería con las investigaciones. Además, señaló que se había notificado del hallazgo a los familiares del pequeño y que se estaban realizando todos los análisis forenses correspondientes. También se dijo que se les brindaría ayuda psicológica y económica a sus familiares, a quienes ofrecieron sus condolencias.


La noticia generó una oleada de indignación, especialmente en redes sociales, donde cientos de usuarios condenaron los hechos y exigieron justicia. Las autoridades también expresaron su rechazo a lo ocurrido y prometieron que el crimen no quedaría impune. Mientras tanto, algunas organizaciones civiles que trabajan en la protección de los niños se solidarizaron con la familia y cuestionaron los protocolos establecidos por las autoridades en el caso de Mateo.



Según las autoridades, Mateo había sido asesinado el 5 de febrero, dos días antes de su hallazgo, y que tenía un disparo en la cabeza. El hecho de que las autoridades mantuvieran hermetismo en la investigación solo aumentó las conjeturas y especulaciones alrededor del crimen. Por ejemplo, se comenzó a decir que los agentes que llevaron a Christian en la camilla al hospital habían visto fotografías de distintos niños en su teléfono. Esto nunca fue confirmado por la fiscalía en ningún comunicado oficial, pero es algo de lo que se ha hablado mucho en redes sociales.


También se ha hablado de la posible participación de otra persona en todo esto, pero las autoridades han dicho que, por ahora, la única persona que están investigando como principal sospechoso es Christian. Además, hubo personas que intentaron aprovecharse de la situación y crearon una campaña de recaudación de fondos, supuestamente para ayudar a la familia de Mateo con los gastos funerarios. Sin embargo, los familiares salieron a decir que no cayeran en estas estafas, ya que la municipalidad les estaba ayudando con los gastos y les habían brindado apoyo psicológico y en algunos trámites. Agradecieron el apoyo de la población, pero aclararon que no estaban realizando ninguna campaña en ninguna plataforma.


Unos días después del hallazgo del cuerpo, se realizó el velorio del menor, al que asistieron decenas de personas, no solo quienes lo conocían personalmente, sino también ciudadanos conmovidos por la tragedia. Al día siguiente, se llevó a cabo una misa en su honor, donde fue recordado con globos blancos, flores y expresiones de afecto de sus seres queridos. También se realizó una carroza en la cual el cuerpo de Mateo fue trasladado hasta la catedral. En los alrededores, se congregaron cientos de personas.



Ese mismo día, mientras muchas personas se despedían de Mateo, en los medios de comunicación se dio a conocer que Christian estaba consciente y fuera de peligro, pero que permanecía recluido en el hospital. Dijeron que estaría allí hasta que su estado de salud estuviera completamente estable y pudiera ser presentado ante un juez para determinar su situación legal. Mientras tanto, las organizaciones defensoras de los derechos de la infancia emitieron un comunicado pidiendo a las autoridades medidas drásticas, ya que este problema de desapariciones y homicidios en niños y adolescentes era algo que estaban ignorando. Según sus registros, en el 2024 se encontraron 44 menores de edad sin vida. La desaparición de Mateo conmovió a toda una sociedad que se unió para apoyar a su familia, mostrar su indignación y exigir justicia. No solo sus vecinos y amigos, sino muchas personas que no lo conocían, clamaron por justicia para él y lo siguen haciendo ahora.


el REDIM, emitieron un comunicado pidiendo a las autoridades medidas drásticas, ya que este problema de desapariciones y homicidios en niños y adolescentes era algo que estaban ignorando.


El 11 de febrero de 2025, la fiscalía, mediante un comunicado, anunció que se había hecho efectiva la detención de Christian después de que le dieran de alta en el hospital. El hombre fue trasladado bajo una fuerte custodia de la Guardia Nacional, la Policía Municipal y la Agencia de Investigación Criminal a las instalaciones de Prevención Social, donde fue remitido al Centro de Readaptación Social, conocido por sus siglas como CERESO, ubicado en esa localidad. Posteriormente, el 12 de febrero, se llevó a cabo la audiencia inicial del proceso en su contra, en la que fue imputado por los delitos de agresión sexual, homicidio calificado y desaparición forzada. Durante la sesión, su defensa alegó irregularidades en su detención y solicitó un recurso para aportar más pruebas que demostraran su inocencia.

Christian Jafet, siendo detenido por la policia
 
 
Centro de Readaptación Social, conocido por sus siglas como CERESO donde fue llevado Christian Jafet
 
 
Christian Jafet, siendo detenido por la policia

Por su parte, los asesores legales de la familia de Mateo sostuvieron que él es el único responsable del crimen y que no hay un tercer implicado. Además, reiteraron que el menor no trabajaba en el consultorio, sin aclarar las dudas sobre cómo se había dado el vínculo entre Mateo y Christian. Aún así, las autoridades todavía tienen que determinar qué pasará con este médico y obtener respuestas a muchas de las interrogantes que el caso plantea. También cabe decir que cada día surgen nuevas hipótesis y comentarios en redes sociales.




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